La enfermera escolar y el psicólogo: cuando el dolor de tripa quizá no es por el desayuno
Son las diez y cuarto. Un chico de tercero llega a la enfermería con la mano en el estómago. Es la tercera vez este mes. No tiene fiebre, ha desayunado lo de siempre, y cuando le preguntas dónde le duele señala un sitio distinto al de la semana pasada.
No tienes un ecógrafo, pero tampoco te hace falta para ver que esto no tiene pinta de proceso vírico ni de problema digestivo.
Si eres enfermera escolar, esta escena te la conoces de memoria (y otras muchas parecidas). Y sabes algo que desde las consultas de psicología a veces se olvida: buena parte del sufrimiento psicológico de un niño no entra por la puerta del psicólogo; entra por la tuya.
El cuerpo habla antes que las palabras
Un niño de ocho años no dice «estoy angustiado por el examen de Lengua». Dice que le duele la tripa. O la cabeza. Y el profesor, con toda la razón, lo manda a la enfermería.
No es teatro ni una forma de escaquearse de clase. El dolor es real, y la investigación lleva años mostrando hasta qué punto se mezcla con lo emocional. En un estudio con niños y adolescentes que acudían a su pediatra por dolor abdominal recurrente sin causa orgánica, el 79 % tenía un trastorno de ansiedad, y en la mayoría la ansiedad había empezado años antes que el dolor (Campo et al., 2004). Es decir, la tripa no era el principio de la historia. Era el capítulo en el que la historia se hizo visible.
Una revisión escrita precisamente pensando en la enfermería escolar describe a los «visitantes frecuentes»: alumnos que vuelven una y otra vez con dolores sin explicación médica, y en quienes aparecen asociadas la ansiedad, la tristeza, las situaciones adversas en casa y el estrés escolar (Shannon et al., 2010). Lo que proponen sus autoras no tiene nada de sofisticado: identificar bien, derivar con criterio y hacer un plan a la medida de cada chico.
Merleau-Ponty escribió que el cuerpo es nuestro medio general de tener un mundo. En un niño esto se ve con una claridad casi didáctica. Cuando el mundo aprieta, el primero en enterarse es el cuerpo.

Lo que haces tú, y lo que no tienes por qué llevar a solas
Lo que haces cuando sospechas que el origen no es orgánico tiene un nombre poco vistoso: hablar con el chico. Sentarlo, preguntarle cómo va la semana, dejar un silencio. Muchas veces eso basta. Se afloja, cuenta que ha discutido con su mejor amigo o que mañana tiene examen, y vuelve a clase más ligero. Ese rato de camilla y conversación ya es cuidado en salud mental, aunque no figure en ninguna estadística.
Pero hay veces en que no basta. El niño no se termina de abrir, las visitas se repiten, el dolor aparece siempre el mismo día o antes de la misma clase, los padres tienen que acabar viniendo una y otra vez o lo que cuenta te deja mal cuerpo. Ahí ya no se trata de más conversación. Se trata de derivar.
Y derivar, en la práctica, cuesta. ¿A quién? ¿Cómo se lo planteas a la familia sin alarmarla? ¿Quién te asegura que ese niño va a estar en buenas manos? ¿Te vas a enterar de algo después, o desaparecerá en una consulta de la que nunca vuelve noticia?
Coordinación entre enfermería y psicólogo
Un niño que va a terapia pasa con su psicólogo una hora a la semana. Al día siguiente vuelve al colegio, y allí está siete horas.
Si cada uno va por su lado, el niño se queda en medio. En consulta se trabaja algo que en el colegio nadie conoce, y en el colegio pasan cosas que en consulta no llegan a saberse. Pasa en los ambientes clínicos y pasa en los escolares: sin coordinación, los esfuerzos de los adultos no suman, a veces incluso se estorban.
La enfermera suele ser quien mejor sabe qué le ocurre al chico durante esas siete horas. A qué hora aparece el dolor, qué días, después de qué recreo. Para quien lo atiende en terapia, esa información es de lo más útil que puede recibir.
Lo que puedes encontrar en Psicoprotego
Un lugar profesional y respetuoso al que derivar. Atendemos a niños y adolescentes en Pozuelo de Alarcón, en consulta y por videollamada, con el mismo cuidado con el que tú lo acompañaste en la enfermería.
Y la posibilidad de coordinarnos contigo y con el colegio, siempre que la familia esté de acuerdo, y contando con el propio chico cuando tiene edad para entenderlo. Lo que se comparte no es necesariamente el contenido de las sesiones. Lo primero es saber qué piensas tú y por dónde crees que van los tiros. Poder hablarlo entre profesionales, con el permiso de la familia, ya es información útil para el chico. Y por nuestra parte, devolverte cómo pensamos que se le puede ayudar en clase: qué conviene observar, qué conviene evitar o qué hacer si el dolor vuelve a las diez y cuarto.
Hay dos maneras de hacerlo. La más sencilla es la derivación libre: das a la familia nuestro contacto y, si ellos quieren, nos autorizan a hablar contigo. La otra, para los centros que prefieren algo más estable, es un convenio de colaboración con el colegio, con un canal fijo de comunicación y unos criterios de derivación acordados, que puede incluir, cuando el caso lo pida, intervenir en el propio colegio.
En los dos casos se trabaja respetando el ideario del centro y su manera de entender a la persona. Un colegio es una comunidad educativa con una visión propia del niño y de su educación, y la terapia no viene a enmendarla, viene a apoyarla.

Preguntas frecuentes
Si eres enfermera escolar y tienes delante a un alumno que te preocupa, llámanos al 644 83 79 59 o escríbenos y lo hablamos. Si crees que esto le puede servir a una compañera, al orientador o a la dirección de tu colegio, pásales este enlace. Y si quieres saber cómo sería colaborar con tu centro, escríbenos a hola@psicoprotego.es: te lo contamos sin compromiso.
Psicoprotego es un blog de divulgación. Su contenido no sustituye la valoración de un profesional de la salud mental.
Referencias
Campo, J. V., Bridge, J., Ehmann, M., Altman, S., Lucas, A., Birmaher, B., Di Lorenzo, C., Iyengar, S. y Brent, D. A. (2004). Recurrent abdominal pain, anxiety, and depression in primary care. Pediatrics, 113(4), 817-824. https://doi.org/10.1542/peds.113.4.817
Merleau-Ponty, M. (1975). Fenomenología de la percepción (J. Cabanes, Trad.). Península. (Obra original publicada en 1945)
Shannon, R. A., Bergren, M. D. y Matthews, A. (2010). Frequent visitors: Somatization in school-age children and implications for school nurses. The Journal of School Nursing, 26(3), 169-182. https://doi.org/10.1177/1059840509356777