Servicio de Psicología en el Hogar de Nuestra Señora de los Desamparados
En la calle Arturo Soria de Madrid, las Madres de Desamparados y San José de la Montaña sostienen desde 1945 un hogar para niños y adolescentes cuyas familias atraviesan dificultades. Los menores viven allí de lunes a viernes: van a sus colegios, estudian, juegan, comen juntos. Los fines de semana vuelven a casa con sus padres.
En ese hogar, Psicólogos Protego presta un servicio de psicología gracias a un convenio con la Fundación Ciudad de Requena, que es quien lo sufraga. La psicóloga responsable es Cristina Domingo, y su trabajo abarca tres frentes: la atención a los menores, el apoyo al equipo técnico del centro y la Escuela de Padres.
Un hogar antes que una institución
La congregación nació en Málaga en 1881 de la mano de la Madre Petra de San José, beatificada por Juan Pablo II en 1994. Su intuición fue sencilla y exigente a la vez: a un niño desamparado no basta con darle techo y comida. Hay que darle una casa, y alguien que lo mire como lo mira una madre.
Casi siglo y medio después, esa intuición sigue siendo el mejor punto de partida para cualquier intervención psicológica. ¿Qué es lo que más ayuda a un niño que crece con más incertidumbre de la que le corresponde? Pocas cosas lo hacen tanto como un adulto disponible, previsible y afectuoso, un día tras otro.
La investigación sobre acogimiento residencial en España apunta en la misma dirección. Bravo y Del Valle (2009) defendieron que estos recursos no pueden limitarse a cubrir necesidades básicas: deben ser espacios educativos y, cuando hace falta, terapéuticos. Pero es que además hay algo que preocupa a quienes trabajan en este ámbito. Los niños que viven en centros presentan con más frecuencia dificultades emocionales y de conducta, y una parte de esas dificultades en muchas ocasiones no se detecta ni se atiende a tiempo (González-García et al., 2017).
Desde Requena junto al hogar
La Fundación Ciudad de Requena es una institución sin ánimo de lucro dedicada a la cultura y el arte, la formación, la investigación y la acción social. Buena parte de su labor se vuelca en la propia Requena, aunque su ayuda llega también a otros lugares de España y fuera de ella. Nació de la voluntad de un empresario que quiso que el patrimonio reunido a lo largo de toda una vida de trabajo sirviera a otros. En la escritura de constitución dejó escrito su deseo de que personas sin medios económicos encontraran «las posibilidades materiales para desarrollar todas sus capacidades humanas».
Esa intención se reconoce enseguida en su labor social. La Fundación colabora con Cruz Roja y con la asociación de familiares de enfermos de Alzheimer de Requena, aporta ayudas ópticas a personas sin techo y ha impulsado expediciones sociosanitarias contra la ceguera evitable; expediciones que han devuelto la vista (literalmente) a centenares de personas en África.
Que una fundación valenciana mire a un hogar de Madrid no tiene nada de extraño: las Madres de Desamparados son muy queridas en toda Valencia, donde la congregación tiene hoy su casa general.
Desde 2020, la Fundación acompaña al Hogar de Nuestra Señora de los Desamparados en el cuidado de los niños que viven en él. Revisiones optométricas anuales, terapia visual, evaluación de la lectoescritura, ayudas visuales, control nutricional y atención psicológica. Es un apoyo fundamental y constante, de los que cambian la vida diaria de un niño. Uno que ve bien la pizarra aprende mejor; uno que tiene con quién hablar de lo que le preocupa, también.
En esa última parcela, la atención psicológica, es donde Psicoprotego tiene el honor de trabajar. El convenio con la Fundación es lo que lo hace posible.
Un servicio concebido como un trípode

El primer apoyo son los propios menores; aquí, nada es más importante que ellos. Cuando el equipo percibe que un niño o un adolescente no está bien, Cristina realiza una valoración psicológica y, a partir de ahí, interviene directamente con él. La forma cambia con la edad: con los más pequeños, el juego suele ser el mejor lenguaje; con los mayores, la conversación. El objetivo es el mismo: que el menor pueda poner nombre a lo que le pasa y encuentre, o reciba, recursos para sostenerlo.

El segundo frente es el equipo del hogar. Las Madres, los voluntarios y los profesionales del Hogar conviven con los chicos a diario, y son ellos quienes ven primero que algo cambia: un niño que de pronto se aísla, una adolescente que empieza a contestar mal a todo. La psicóloga no está en el hogar a todas horas; el equipo, sin embargo, sí. Por eso, buena parte del trabajo consiste en coordinarse con ellos, ayudarles a leer determinadas conductas y pensar juntos cómo responder. Dicho de otro modo, lo más eficaz que puede hacer el psicólogo es que la mirada de quienes cuidan cada día gane en finura. Todas las semanas el equipo se reúne y supervisa la situación de los menores, sus dificultades y las estrategias para ayudarles.
A ello se suma la coordinación con los centros escolares. Un niño no se parte en dos entre el aula y el hogar, y lo que ocurre en un sitio se entiende mucho mejor cuando se sabe lo que ocurre en el otro.
El tercer frente son las familias.
De lunes a viernes, y también el fin de semana
El ritmo del hogar tiene una particularidad que lo cambia todo: los chicos pasan la semana en el centro y el fin de semana en casa. La continuidad entre ambos mundos no se da sola. ¿De qué sirve que un niño aprenda a calmarse o a pedir ayuda de lunes a viernes si el sábado vuelve a un lugar donde todavía no se habla ese mismo idioma?
La mayoría de estas familias hacen lo que pueden en circunstancias que no han elegido, y lo que necesitan no es que alguien las sustituya, sino que alguien las acompañe. Es lo que la literatura llama parentalidad positiva: apoyar a los padres en el ejercicio de su tarea, reforzando sus capacidades en lugar de señalar sus carencias (Rodrigo et al., 2010).
De ahí nace la Escuela de Padres. En los talleres, madres y padres se encuentran para hablar de la vida cotidiana con sus hijos, compartir dudas y llevarse a casa herramientas concretas. Cuando la situación lo requiere, el trabajo con los padres se hace también de forma individual.

Prevenir antes que reparar
Hay una última pieza, menos visible y quizá la más rentable a largo plazo: la formación en prevención. Los chicos del hogar reciben sesiones sobre el uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías, las adicciones, el acoso y la detección de situaciones de riesgo.

Un adolescente que aprende a reconocer una situación de acoso, en la red o fuera de ella, está mejor protegido que uno al que simplemente se le ha prohibido el móvil. Y un niño que sabe que puede contar lo que le inquieta a un adulto de confianza tiene mucho ganado. La Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, convirtió la prevención y la detección precoz en una obligación de todos los entornos donde hay menores. Para una casa que nació precisamente para cuidar, no es una exigencia ajena.
Una alianza que suma
Nada de esto sería posible sin la Fundación Ciudad de Requena, que ha querido que la atención psicológica forme parte de la vida ordinaria del hogar y no dependa de si hay o no recursos en un momento dado. Tampoco sin la confianza de las Madres, que abren su casa a otra mirada profesional. A ambas, nuestro agradecimiento por contar con nosotros.
Hay algo profundamente coherente en que una obra nacida de la caridad cristiana cuente con la psicología como aliada. No compiten. La fe sabe que la persona es mucho más que sus síntomas, y la buena psicología también lo sabe. Ambas miran al niño entero: su historia, sus vínculos, lo que le duele y lo que todavía puede llegar a ser.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace un psicólogo en un centro residencial de menores?
Valora a los niños y adolescentes que lo necesitan, interviene directamente con ellos, asesora al equipo educativo y se coordina con los colegios y con las familias.
¿Qué es una Escuela de Padres?
Un espacio de talleres en el que madres y padres comparten dudas sobre la crianza y adquieren herramientas prácticas para acompañar a sus hijos en el día a día.
¿Por qué es importante trabajar con las familias si los niños viven en el centro?
Porque vuelven a casa cada fin de semana. Lo que se trabaja en el hogar se consolida mucho mejor si en casa se sostiene de la misma manera.
¿Qué temas abarca la formación en prevención?
Redes sociales y nuevas tecnologías, adicciones, acoso y detección de situaciones de riesgo, adaptados a la edad de cada grupo.
Referencias (4)
Bravo, A. y Del Valle, J. F. (2009). Crisis y revisión del acogimiento residencial. Su papel en la protección infantil. Papeles del Psicólogo, 30(1), 42-52.
González-García, C., Bravo, A., Arruabarrena, I., Martín, E., Santos, I. y Del Valle, J. F. (2017). Emotional and behavioral problems of children in residential care: Screening detection and referrals to mental health services. Children and Youth Services Review, 73, 100-106. https://doi.org/10.1016/j.childyouth.2016.12.011
Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia. Boletín Oficial del Estado, 134, de 5 de junio de 2021.
Rodrigo, M. J., Máiquez, M. L. y Martín, J. C. (2010). Parentalidad positiva y políticas locales de apoyo a las familias. Orientaciones para favorecer el ejercicio de las responsabilidades parentales desde las corporaciones locales. Federación Española de Municipios y Provincias.
Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud mental.