EMDR para el duelo que se ha complicado
Hay personas que, uno o tres años después de perder a alguien, no consiguen recordarle como era. Lo intentan y no les viene la cara que conocieron durante cuarenta años: les viene la habitación del hospital, el teléfono sonando a las seis de la mañana, un cuerpo que ya no parecía el suyo.
Eso no es falta de amor ni falta de memoria. Es una escena que se ha quedado encima del montón y tapa a todas las demás.
La mayoría de los duelos no necesitan terapia
Duelen mucho, desordenan la vida durante meses, quitan el sueño y el apetito, y aun así siguen su curso. De cada diez personas que pierden a alguien, alrededor de una se queda atascada en un duelo que no avanza (Lundorff et al., 2017). Las otras nueve pasan por algo durísimo que no es un trastorno y que posiblemente no necesitan ir al psicólogo.
Si lo tuyo es una pena grande y reciente, diría que lo que toca es tiempo y gente cerca. Dónde está la línea entre un duelo que avanza y uno que se ha quedado quieto lo explico en este artículo sobre duelo normal y duelo patológico.
Que un duelo se atasque no significa que haya trauma
El duelo y el trauma se parecen por fuera y no son lo mismo. Hay personas con un duelo muy intenso en las que lo que predomina es la pena, no el estrés postraumático, y no son pocas: en un estudio con personas en duelo reciente, casi un tercio tenía ese perfil (Boelen y Lenferink, 2020). Lo que sí aparece en los casos que van peor es la evitación, que es dejar de hablar de aquello, no pasar por los sitios, no mirar las fotos.
Es decir, ofrecer EMDR por defecto a quien acaba de enviudar no suele ser buena idea. Y no ofrecérselo nunca a quien lleva tres años sin poder pasar por delante de un hospital, tampoco.
El recuerdo o la persona recordada
Los recuerdos que no se recuerdan sino que se reviven predicen, meses después, más dificultad para aceptar la muerte y más cosas capaces de dispararlos; y a la vez se alimentan del embotamiento, de esa sensación de estar anestesiado (Lechner-Meichsner et al., 2026).
El bucle funciona así: la escena vuelve sin avisar, y como vuelve aprendemos a no acercarnos. No hablamos de aquel día, esquivamos la calle, cambiamos de tema cuando alguien lo nombra. Y como nunca nos acercamos, la escena no llega a colocarse en su sitio, se queda arriba del todo y sigue volviendo. Es la mecánica del estrés postraumático, ocurriendo esta vez dentro de un duelo.
Tiene además un efecto secundario que duele mucho. Mientras esa foto esté encima, tapa a las demás: no se pierde solo a la madre, se pierde también el acceso a los treinta años anteriores de esa madre. C. S. Lewis, que escribió un cuaderno después de enviudar, anotaba el miedo a que su propia imagen de ella acabara ocupando el sitio de la mujer real.

Qué toca el EMDR y qué no toca
El trabajo es sobre la escena, no sobre la persona que murió. Se identifica la imagen concreta que vuelve, la frase que la acompaña y lo que hace el cuerpo cuando aparece, y se reprocesa con el protocolo de siempre. El detalle está en las ocho fases del protocolo y en cómo transcurre una sesión.
La culpa se trabaja ahí también. «Tenía que haberle llevado antes al médico», «bajé a por un café y murió en ese rato», «discutimos la última vez que hablamos». Eso no son escenas, son conclusiones sobre uno mismo pegadas a una escena, y el protocolo entra en ellas de forma explícita.
Hay quien pregunta si, funcionando esto, dejará de sentir a la persona que perdió. No. Lo que pierde carga es la imagen del final, no el vínculo. Esto no acorta el duelo, no despide a nadie y no convierte la pérdida en algo llevadero; lo que hace es quitar esa foto de encima para que se puedan volver a mirar las de debajo.
Lo que sabemos y lo que no
Hay poca investigación sobre EMDR y duelo. En el único estudio que lo compara con una terapia cognitivo-conductual, las dos funcionaron parecido y ninguna salió mejor que la otra (Meysner, Cotter y Lee, 2016). En mujeres que habían perdido un embarazo tampoco se vio que mejorara al tratamiento habitual, aunque ellas sí notaron más cambio (Sureda-Caldentey et al., 2025).
Lo que sí se ha probado en más gente es la terapia centrada en el duelo que entra en el recuerdo de la pérdida en lugar de rodearlo: funciona mejor que el acompañamiento de apoyo (Boelen et al., 2007).
No hace falta que vengas preparado
Mucha gente retrasa la primera consulta porque se imagina que al llegar tendrá que contarlo todo, ordenado y con detalle, y no se ve capaz. Y es verdad que no se ve capaz: si pudieras ponerte a repasar eso tú solo, probablemente no estaría atascado.

Esa parte es nuestra, no tuya. Identificar qué escena es la que bloquea, en qué orden se trabaja y a qué ritmo forma parte del trabajo, y se hace aquí, acompañado, con la posibilidad de parar en cualquier momento. Ni siquiera hace falta que sepas qué tienes que decir.
Si leyendo esto se te ha removido algo, no hace falta que hagas nada con ello ahora. Déjalo estar, ocúpate de otra cosa durante un rato y, si mañana sigue ahí, llama.
Si estás en Pozuelo
La consulta está en la Avenida de Europa, en Pozuelo de Alarcón, y se atiende con cita previa. El gabinete lo dirigen Emmanuel Rodríguez de Vera (colegiado M-18523) y Cristina Domingo Gutiérrez (M-30745). También trabajamos por videollamada, y podemos desplazarnos cuando el caso lo requiere. Si vienes desde estación, en la guía de la zona de Pozuelo Estación están los accesos y el aparcamiento más cercano.
Si hace tiempo que perdiste a alguien y sigues sin poder recordarle sin que se te cruce el final, en Psicoprotego podemos acompañarte. Sin compromiso y a tu ritmo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tiene que pasar desde la muerte para plantearse esto?
No hay un número que valga para todos. Por debajo de los seis meses lo razonable es acompañar y esperar, salvo que la muerte fuera violenta o presenciada y las escenas ya estén volviendo. Lo que orienta no es el calendario, es hacia dónde va la tendencia. Ante la duda, pregunta a un profesional.
¿Sirve si la muerte fue hace veinte años?
Sí. Una escena que no se ha procesado bien no caduca con los años. Se aprende a vivir evitándola, pero es mucho más sano reprocesarla. Eso no significa olvidar al ser querido, significa aceptar su tránsito con paz.
¿Y si no estuve delante y aun así no me lo quito de la cabeza?
Puede pasar perfectamente. La imagen que se queda fijada no tiene por qué ser una que hayas visto: puede ser la que te montaste al recibir la noticia. Se trabaja igual.
¿Me van a hacer contar cómo fue con todo detalle?
Hace falta identificar la escena, sin demasiado detalle. Pero si eso es lo que te frena, dilo al pedir la cita y buscamos alternativas.
¿Puede hacerse por videollamada?
En muchos casos sí, con condiciones. Están en el artículo sobre EMDR por videollamada
Referencias (6)
Boelen, P. A., De Keijser, J., Van den Hout, M. A. y Van den Bout, J. (2007). Treatment of complicated grief: A comparison between cognitive behavioral therapy and supportive counseling. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 75, 277-284.
Boelen, P. A. y Lenferink, L. I. M. (2020). Symptoms of prolonged grief, posttraumatic stress, and depression in recently bereaved people: Symptom profiles, predictive value, and cognitive behavioural correlates. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 55(6), 765-777. https://doi.org/10.1007/s00127-019-01776-w
Lechner-Meichsner, F., Ebrahimi, O. V., Ehlers, A. y Smith, K. V. (2026). When memories keep grief alive: A dynamic model of memory characteristics and prolonged grief. Psychotherapy and Psychosomatics. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.1159/000553394
Lundorff, M., Holmgren, H., Zachariae, R., Farver-Vestergaard, I. y O’Connor, M. (2017). Prevalence of prolonged grief disorder in adult bereavement: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 212, 138-149. https://doi.org/10.1016/j.jad.2017.01.030
Meysner, L., Cotter, P. y Lee, C. W. (2016). Evaluating the efficacy of EMDR with grieving individuals: A randomized control trial. Journal of EMDR Practice and Research, 10(1), 2-12. https://doi.org/10.1891/1933-3196.10.1.2
Sureda-Caldentey, B., Garcia-Gibert, C., Martínez, A., Giménez, Y., Segú, X., Mallorquí, A., Gelabert, E., Roca-Lecumberri, A. y Torres-Giménez, A. (2025). Effectiveness of an eye movement desensitization and reprocessing intervention for the prevention of post-traumatic symptoms in perinatal loss: A randomized pilot controlled trial. Frontiers in Psychiatry, 16, 1593306. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2025.1593306
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